Entre lágrimas se va Sergio Ramos del Real Madrid

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La etapa de Sergio Ramos en el Real Madrid llegó a su fin. 16 años después de su llegada al Bernabéu procedente del Sevilla, el central, de 35 años, no alcanzó un acuerdo con el club para su renovación y este jueves se celebrará un acto en Valdebebas de despedida, con la compañía de Florentino Pérez.

Él fue, en 2005, el primer fichaje español del mandatario blanco a cambio de 27 millones tras una larga lista de contrataciones galácticas, y en estos tres lustros se trabó entre ellos una relación de muchas idas y venidas, de amores y desamores que tuvieron algo de paternofilial. La crisis, esta vez, no encontró una solución y el adiós se une a la marcha traumática de Zinedine Zidane. En un mes, el Madrid ha visto cómo se iba su entrenador bandera, a través de un portazo en una carta incendiaria contra la cúpula, y ahora su capitán.

Su vinculación con la entidad expiraba a finales de junio. Hacía muchos meses que las negociaciones se habían atascado y durante todo este tiempo el acuerdo ha resultado imposible. El Real Madrid le ofreció un año más con la rebaja del 10% del sueldo para paliar los efectos de la pandemia (medida que han aceptado otros futbolistas, como Modric o Lucas Vázquez), pero el jugador siempre pidió dos temporadas. No hubo muchas reuniones en los últimos tiempos.

Las fotos en el palco del Di Stéfano durante los partidos fueron habituales, ya que el jugador apenas estuvo disponible para Zidane debido a las lesiones, pero esos encuentros más o menos casuales no sirvieron para acercar posturas. El club dio por rechazada la propuesta que le había hecho antes de la ida de Champions contra el Atalanta, en febrero, y se movió en el mercado con la llegada de David Alaba, en previsión también por la posible salida de Raphael Varane, al que le queda un año de contrato y cuya continuidad no está garantizada.

El destino de Ramos se desconoce de momento. Su poca presencia en el escaparate, debido a los constantes problemas físicos, tampoco le ha ayudado a reivindicar su figura en pleno litigio con la entidad. Desde enero, apenas se le ha visto sobre el césped y en el último instante se quedó fuera de la Eurocopa. En 2021, el central solo ha participado en cinco partidos con el Madrid (uno de Supercopa, dos de Liga y dos de Champions: 395 minutos) y en un par con España (49 minutos).

Fue también una convocatoria con la selección la que le afectó en el proceso de negociación. En abril, después de salir recientemente de una lesión y no disputar un partido en Vigo por molestias físicas, se marchó con la Roja con el principal propósito de acercarse al récord de internacionalidades del egipcio Ahmed Hassan (184).

Sin embargo, al finalizar el último encuentro de esa ventana, en La Cartuja contra Kosovo (apenas había podido disputar los cinco minutos finales), sufrió una lesión muscular que le devolvió a la enfermería para un mes, en el que el equipo debía jugarse el futuro en la Champions y en la Liga. Aquella decisión de alistarse con la selección en unas condiciones no óptimas dañó su imagen y le debilitó aún más en sus reclamaciones.

Sus últimas veces
Su último partido como blanco fue en la vuelta de las semifinales contra el Chelsea en Stamford Bridge. Pese a salir de otra lesión, Zidane recurrió a él como miembro de la vieja guardia para acometer un duelo muy crudo. Sin embargo, resultó evidente su falta de puesta a punto. Su última imagen como jugador del Madrid fue en el banquillo, en el choque final de Liga contra el Villarreal. Ni siquiera calentó.

Una imagen opuesta a la de un año antes en el mismo lugar. Entonces, el Madrid alzaba la coronaliga con un gran protagonismo suyo. Dentro, con sus goles, y fuera, como intermediador entre la dirección y el vestuario para que toda la plantilla (salvo Gareth Bale) se rebajara un 10% el sueldo como medida de alivio por la crisis financiera que estaba causando la covid. A Ramos le restaba un año de contrato y su renovación empezaba a rondar, aunque entonces se daba por hecho que era cuestión de tiempo.

En pleno éxtasis por el título, al sevillano le preguntaron por ello y dijo: “Me quedaré hasta que el presidente quiera. Yo estoy encantando y me gustaría terminar mi carrera en el Madrid”. Y cuando le cuestionaron por ello a Florentino Pérez, respondió que no habría ningún problema. El futuro desmintió a ambos y en los últimos tiempos los dos fueron madurando el adiós.

Otras crisis
“Ojalá sea dentro de mucho tiempo, pero al final no solo depende de ti. Pero me gustaría irme como creo que me merezco, por la puerta grande”, dijo el jugador a mediados de marzo. Mientras, cuando hace dos meses le preguntaron al mandatario por la renovación, despejó el tema advirtiendo de que antes tenía que cerrar los números de esta temporada.

No era la primera vez que la situación contractual de Ramos entraba en crisis. La renovación de 2015, un curso después de su gol salvador en la décima Champions y recién acabada una campaña sin títulos, también se puso muy negra. Acababa de irse Iker Casillas de una forma accidentada, llorando solo en la sala de prensa, y la opción de otra salida comprometía a la dirección. El verano fue largo con el United al acecho, pero continuó de blanco.

La penúltima crisis fue reciente. En 2019, con 33 años y un contrato de unos 12 millones netos anuales, amagó con irse a China. Así se lo planteó directamente a Florentino Pérez, al que sondeó la posibilidad de que el club le diera la carta de libertad, vía que el presidente le cerró. Aquello acabó con el central asegurando que él jugaría gratis en el Bernabéu si era necesario. Esta vez, sin embargo, la crisis no tuvo solución.

101 goles en 671 encuentros, y 22 trofeos (cuatro Champions incluidas) es su tarjeta de despedida del Real Madrid. Y por encima de todos, la décima que él abrió, o salvó, con ese cabezazo en el minuto 93. En el banquillo estaba Carlo Ancelotti, que esta vez deberá formar una defensa sin el central. La postal de un adiós.

Vía El País