Eternals: Marvel y las dificultades de crear nuevos viejos mitos

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Si bien las posibilidades que ofrece la imaginería plasmada a través de estos personajes creados en 1975 por Jack Kirby –el otro gran pilar de Marvel Cómics junto a Stan Lee–, aquí son bien aprovechadas en cuestión visual, gracias a una estilizada reinterpretación de la geometría alucinante y los colores estridentes que definen los rebuscados artefactos, vestuarios y accesorios de la obra original; esto no sucede en lo que se refiere a la historia y sus implicaciones.

Las conjeturas producto de la la idea de que Alienígenas hayan visitado e influido a las grandes civilizaciones de la tierra –Mesopotamia, Babilonia, Tenochtitlán–, aquí son asfixiadas por el afán contemplativo propio del estilo de la directora Chloé Zhao –recién ganadora del premio Oscar por Nomadland (2020) –, quien a pesar de ofrecer bellas postales, desde las presentaciones mismas cae en lo reiterativo y finalmente en lo estéril, entre batallas excesivamente sobrias.

El desarrollo de los conflictos de estos seres extraordinarios destinados a proteger nuestro planeta, producto de descubrir el verdadero objetivo detrás de su misión asignada al nacer, se queda corto a la hora de explorar su naturaleza con respecto al universo al que pertenecen y los mitos que han generado –Ikaris, Gilgamesh, Sersi–, quedando subyugados por la línea argumental romántica que poco o nada ofrece.

En contraste las disyuntivas a nivel más íntimo, relacionadas con sus principios y creencias, que apuntan a cuestiones de fe en una especie de analogía con la historia de la humanidad, cuyas más grandes guerras han sido originadas por la militancia malentendida y el fanatismo, es lo que mejor funciona, gracias a la solidez con la que se establece los matices de las personalidades de los protagonistas, trastocada por los vínculos que han establecido durante los cientos de años de su existencia; redundando en los dos principales aciertos de la propuesta.

Empezando por que le permite llevar a los personajes más allá de los convencionalismos del superhéroe, haciéndoles deambular con toda libertad en el campo de la fantasía, amén de que los antagonistas no obedecen a los estereotipos de maldad y mucho menos de los supervillanos, a pesar de la amenaza cósmica que pueden llegar a representar.

Tales aspectos son los que salvan de la quema a Eternals y le alcanzan para establecer las bases de su concepto, aunque no para responder a sus pretensiones de explorarlo, ni para sostenerle del todo como entretenimiento En cuanto a las dos escenas extras, sin ser memorables por sí mismas, cumplen confirmando lo que ya se sabe que habrá de venir.

Vía La Razón de México