La UE acelera despliegue de vacunas ante oleada de contagios

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Europa ha empezado a inocular a sus sociedades la vuelta a la normalidad a través de la vacuna. La dureza de la segunda oleada de contagios, no obstante, mete una mayor presión a Bruselas y a las capitales para desplegar la compaña de inmunización con mayor rapidez.

La Comisión Europea, que ha aumentado en 100 millones de dosis —hasta 300 millones— su pedido a Pfizer-BioNTech, dijo este sábado estar “preparada para ampliar su capacidad productiva” y recordó que en las próximas semanas se irán aprobando nuevas vacunas que ya tiene en cartera.

2021 será el año de las vacunas. Los científicos jamás se habían lanzado a una carrera de semejante magnitud. Apenas 10 meses después de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declarara la pandemia, más de 60 proyectos aspiran a convertirse en la próxima vacuna y otros 172 están en fases preclínicas. Y esta vez tienen referentes.

Varios ensayos han llegado a la línea de meta: Estados Unidos y Canadá han dado luz verde a las vacunas de Pfizer-Biontech y Moderna, la UE ha aprobado la primera y prevé hacer lo propio con la segunda la semana que viene, el Reino Unido ya ha dado su beneplácito a la de AstraZeneca, Rusia aplica la Sputnik V y China, la de Sinopharm.

Según la Alianza Global para la Vacunación y la Inmunización (Gavi, por sus siglas en inglés), otras 13 vacunas encaran ya sus fases finales. “Nunca se han empleado tantos recursos para el desarrollo de una vacuna. No hay centro de investigación, academia o laboratorio que no esté trabajando sobre la covid-19.

Y la producción industrial se ha multiplicado fruto del dinero público invertido”, explica Rafael Vilasanjuan, analista del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) y miembro de la junta directiva de Gavi.

Científicos, laboratorios y reguladores han pulverizado todos los tiempos de desarrollo de las vacunas, que tradicionalmente han requerido años. Ahora empieza su despliegue, que impone una planificación y logística sin precedentes. “Es un hecho histórico. Nunca se había llevado a cabo una campaña de vacunación universal, a nivel mundial”, recuerda Vilasanjuan.

Israel ha pisado el acelerador y ha inyectado la primera dosis de la vacuna al 10% de su población en apenas dos semanas. Esa, sin embargo, no es la tónica. En Estados Unidos y algunos países de la UE el proceso está siendo más lento de lo esperado: unos, como Alemania, dicen que los suministros son insuficientes y otros, como Francia o España, adolecen de problemas logísticos o de organización.

Pero las sociedades empiezan a impacientarse después de los escalofriantes números que sigue dejando la pandemia: 15 millones de contagios y más de 350.000 fallecidos en la UE y 20 millones de infecciones y casi 350.000 muertos en EE UU.

Los Gobiernos temen que cualquier contratiempo desencadene una crisis. El presidente francés, Emmanuel Macron, prometió en su discurso de Fin de Año que no habría más retrasos “injustificados” después de que en una semana solo se haya vacunado a 322 personas. “Todo francés que quiera debe poder vacunarse”, sostuvo ante las acusaciones de estar demorando la inmunización para convencer al potente colectivo antivacuna francés.

También Alemania, golpeada por esta segunda ola, constata el malestar, a pesar de que allí se han dispensado 78.000 dosis en una semana. Ante las quejas de algunos Estados, que denuncian no estar recibiendo los lotes esperados, el ministro de Salud alemán, Jens Spahn, tuvo que salir a pedir paciencia.

Vía El País